jueves, 23 de mayo de 2013

DISCURSO GRADUACIÓN MARISTAS OURENSE 2013

Hermano Director, estimados tutores, equipo de profesores, comunidad educativa. Queridos padres, familiares, compañeros y amigos todos.

Chicos, lo hemos conseguido.
Aquí estamos después de tantas tardes de estudio y noches sin dormir, estrés, colas en Garce para hacer fotocopias y todos los cafés y red bulls ingeridos.
Nuestro esfuerzo se ha visto recompensado: este es nuestro día.

A día de hoy se hace extraño cerrar los ojos, rebobinar y volver a vivir todos esos recuerdos que, aunque lo parezcan, realmente no son tan lejanos. Atrás quedaron aquellos años en los que todos queríamos ser astronautas, futbolistas o veterinarios, esos años en los que nuestra ocupación era simplemente soñar y construir nuestro futuro con plastilina.
 Ahora que hemos superado este curso estamos a las puertas de la universidad y de nuestra nueva vida: una vida  llena de sorpresas en la que maduraremos por completo y nos veremos obligados a caminar solos, a enfrentarnos a las temidas novatadas y a echar en falta la comida de nuestra madre -o de nuestra abuela- pero sobre todo nos sentiremos libres y al fin estudiaremos lo que de verdad nos gusta.

Tras este año, probablemente muchos perderemos el contacto y haremos nuevas amistades en nuestro destino, pero estoy seguro de que con “morriña”, recordaremos a los que aquí dejamos allá donde vayamos, la realidad va a cambiar pero tendremos siempre en cuenta  a quienes nos habéis acompañado en lo bueno y en lo malo, nuestros amigos.
Echando la vista atrás, recuerdo el miedo aterrador que sentíamos hacia segundo de bachillerato cuando contemplábamos a los “mayores” agobiados con apuntes y libros repasando en el recreo, en resumen… una etapa que preferíamos que no llegase nunca, aunque hay que reconocer que no ha sido tan duro, bueno, ciertamente sí, pero ha merecido la pena.
Seguramente los profesores se llevaron las manos a la cabeza al ver lo que les esperaba este curso al recibir a la tan famosa y  temida “Generación del 95”, a pesar de ello hemos conseguido que nos quieran y es que en el fondo, tras un año batallando con nosotros, no pueden negarlo, nos han cogido cariño.
Es mención obligada reconocer antes de abandonar este ciclo de nuestra vida el valor merecido a  la labor de todos aquellos que  supieron apoyarnos, comprendernos y ayudarnos sin tener en cuenta nuestra rebeldía. Podría hacer una lista con todas las anécdotas, virtudes y defectos de todos pero nos eternizaríamos, simplemente, gracias, os vamos a echar de menos.
Agradeceros a los que nos habéis orientado en nuestra vida, si hoy somos lo que somos es por vosotros, por ello, puedo afirmar con toda rotundidad  que  cada uno de nosotros estará orgulloso de ser en este momento exalumno del Colegio Marista Santa María de Ourense y de haber pertenecido a esta gran familia.

Muchas cosas quedan por rememorar pero es muy complicado plasmar en un papel aquello que nos ha emocionado e ilusionado.

Hoy ponemos punto y final al recorrido como alumnos en este colegio y con ello a todo lo que nos ha acompañado,  abandonando así el nido para volar bien alto pero sin dejar atrás los valores aprendidos.
Esta ha sido nuestra segunda casa durante quince años, una morada en la que hemos crecido y nos hemos formado, en la que hemos reído y hemos llorado, en la que nos hemos nutrido enriqueciéndonos como personas a lo largo de tanto tiempo. Un hogar que llevaremos permanentemente presente en el corazón.

Dejamos atrás una parte de nuestra vida pero siempre viajaremos con todos los que habéis formado parte de ella, nunca os olvidaremos.

Guillermo López Areal.